Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que siguió a la partida de Valentina en la oficina de Aleksei no era el vacío gélido de siempre; era un silencio vibrante, cargado de una electricidad que parecía negarse a disiparse. Aleksei Volkov seguía de pie junto al ventanal, observando el horizonte de Dubái, pero sus ojos no veían los rascacielos. Veían la chispa de indignación en los ojos avellana de Valentina, recordaban el calor de







