Capítulo 70 — Porque ya no confío en ti.
—¡Suéltame, maldito hijo de puta! —grité, golpeando su espalda con los puños cerrados mientras él caminaba conmigo colgando sobre su hombro como si fuera un saco de papas.
Mis gritos se perdían en medio de la noche, ahogados por el ruido de los alrededores y el motor de la camioneta que ya rugía, lista para partir.
—Ya cállate, Nadia —gruñó él, abriendo la puerta trasera y arrojándome dentro sin ningún tipo de cuidado.
—¡No voy a callarme! ¡Déjame ir, Kilian! Dijiste que te daba asco verm