Capítulo 71 — Ya no hay nada qué hacer, Vega.
El silencio en el baño me estaba volviendo loca.
Aún estaba en la bañera, limpia por fuera pero hecha trizas por dentro. Kilian, arrodillado dentro de la bañera, frente a mí, no había dejado de observarme con una intensidad que me quemaba.
Ya no veía la furia ciega que se empeñaba en dirigirme, sino que ahora sus ojos me miraban con una intensidad diferente, más... carnal.
Tenía una lucha interna que se podía sentir en el aire.
Luchaba contra él mismo.
Y entonces, de golpe, el ambient