Los días siguientes me habían acompañado con una nube gris que había decidido seguirme a todas partes.
La conferencia fue un rotundo éxito, según los aplausos y las felicitaciones que recibí, claro está.
Asentí, sonreí, acepté elogios y ofertas de congresos internacionales de manera automática, mientras por dentro no podía dejar de pensar en él.
Kilian.
Las noches habían sido largas y llenas de insomnio, y gracias a eso, la fatiga pesaba sobre mis párpados como plomo puro.
La cirugía