Capítulo 44 — Este es el fin para mí.
El sol, que había sido un verdugo implacable durante horas, finalmente había comenzado a descender, tiñendo el cielo de tonos naranjas y púrpuras que, en otra situación, me habrían parecido hermosos, pero ahora solo eran prueba de que estaba sola y seguía sin siquiera acercarme a la civilización.
No quería pasar la noche en este lugar y me estaba muriendo de sed.
Cada paso era una completa agonía.
Mis pies, envueltos en unos zapatos que no estaban hechos para caminar por caminos de tierra