La conciencia regresó poco a poco.
Lo primero que sentí fue el olor a antiséptico, que me hizo fruncir el ceño.
Luego, la sensación de las sábanas ásperas contra mi piel y, finalmente, un suave pitido constante a mi lado.
Abrí los ojos con dificultad y lo único que logré ver fue la blancura brillante de la habitación de un hospital.
¿Qué hago aquí?
Intenté moverme y un dolor recorrió todo mi cuerpo, recordándome mi caminata interminable, la lejanía, la sed, el dolor en mis pies.
Jod