Capítulo 116 — Ya no eres solo tú, Nadia.
—Por fin te dignas a aparecer, Nadia —mi hermano lucía terrible y estaba molesto. Intentó entrar al local vacío, pero los guardaespaldas de Kilian se lo impidieron—. Llevo días llamándote... Mamá también te llamó y negaste todas las llamadas. Creíamos que ese mafioso ya te había matado, pero ya veo que no... Solo estabas muy ocupada en tu nueva vida.
Su mirada se posó sobre Kilian con un desprecio tan puro que era imposible de disimular, y el rubio, por supuesto, no se inmutó. Sus ojos avellana