Un nuevo atardecer en Haven Falls nos saludaba sobre la calle principal, iluminando los escaparates de las tiendas con una luz dorada que hacía que hasta este pueblo, lleno de recuerdos tan amargos para mí, pareciera un poco más amable.
Es lo único, aparte de Kilian, que amaba de este lugar.
Un par de días habían pasado desde nuestra llegada de Rusia y, como siempre, Kilian había hecho de las suyas. No estábamos paseando sin rumbo, eso era imposible con alguien como él. Me había llevado, con Iv