Los días se volvieron semanas, Anna se hizo cargo de la empresa. Samantha no rechino, ya no tenía cabeza que no fuera para sus hijos y Felipe, un Felipe no podía esperar, su estado cada vez era más delicado. Samantha se mantenía fuerte delante de él, su hijo no despertaba y Felipe debía irse para el nuevo tratamiento, se despidió de su familia con el corazón en mil pedazos, lo que más quería era ver a su hijo despertar, pero una última batalla le esperaba.
Samanta esa noche se aferraba a su peq