La mañana olía a pólvora aunque nadie hubiera disparado.
El sobre golpeó el escritorio de Stefan. 8:00 AM. Miércoles. James Park esperaba de pie, inmóvil, con esa paciencia entrenada de quien sabe que el primer movimiento de un hombre como Vanderbilt siempre es silencioso.
Stefan abrió el sobre sin levantar la vista.
Las fotos cayeron en su mano con un peso absurdo para ser papel.
Esta vez era distinto.
Luciana saliendo del departamento de Cole a las 7:23 AM, usando el mismo suéter gris de siemp