El silencio que Luciana dejó atrás era tan denso que Stefan podía escucharlo zumbando en sus oídos como una frecuencia imposible.
Se quedó parado en medio del estudio, mirando la puerta cerrada por donde ella había desaparecido, sintiendo algo desmoronarse dentro de él. No era culpa. Era peor. Era la certeza de haber perdido el control del tablero.
—Stefan. —La voz de Sofía cortó el silencio—. ¿Qué demonios acaba de pasar?
Stefan se giró lentamente, encontrando a Sofía parada junto al sofá con l