Luciana se miró en el espejo de su habitación, ajustando el vestido blanco de lino que había elegido. Era elegante pero casual, apropiado para el club de campo exclusivo.
Debajo llevaba un traje de baño de dos piezas en azul marino que Mary insistió que se comprara el verano pasado en los Hamptons. Nunca lo había usado. Parecía demasiado atrevido para ella.
Pero hoy lo necesitaba. Hoy necesitaba armadura, y a veces la armadura venía en forma de tela que te hacía sentir poderosa.
Anoche escuchó t