La gala era por protocolo.
Eso fue lo primero que Luciana se repitió mientras Jerome le abría la puerta del coche frente al museo: Sterling Industries tenía una donación vinculada al ala nueva, y su presencia era parte del acuerdo, no una elección.
Se lo había dicho tres veces y ya sonaba menos a certeza y más a excusa. No para el mundo —el mundo aceptaba cualquier explicación si venía con un apellido— sino para ella: para no admitir que lo que la cansaba no era la gala, sino llegar sola.
El Met