Luciana abrió la caja con manos que parecían ajenas a su cuerpo. El papel negro mate cayó al suelo como piel muerta, revelando el contenido que Damian Cross había prometido. No había bombas, ni armas, pero lo que había dentro era infinitamente más destructivo.
Una carpeta gruesa de cuero. Un pendrive negro con una etiqueta adhesiva escrita a mano: "EVIDENCIA DE AUDIO". Y sobre todo ello, una nota en papel de alto gramaje con una instrucción simple:
"Empieza por el pendrive. Las transcripciones e