—¿Me deseas? —Luciana preguntó desafiante, cortando el momento.
Stefan retrocedió, mirándola directamente a los ojos. Su respiración se aceleró y, por un momento, pareció incapaz de responder.
—¿Qué clase de pregunta es esa? —respondió, pero su voz tembló apenas.
Luciana dio un paso hacia él, cerrando la distancia que él había creado, la rabia temblando en su garganta, pero con un toque de vulnerabilidad que le dio miedo enfrentar.
—Una simple. ¿Me deseas realmente? ¿O solo no soportas verme con