Luciana estaba en su tercer cosmopolitan cuando sintió una presencia detrás de ella—algo que la hizo erizar la piel sin siquiera voltear.
El olor a perfume caro llegó antes que la voz.
Entonces se giró, y encontró a Stefan.
No fue lo primero que vio—fue lo que sintió.
El aire cambió.
Como si el club entero hubiera bajado un grado de temperatura.
Stefan estaba furioso. La camisa ligeramente arrugada, el cuello abierto mostrando la línea de su garganta tensa. Ojos ardiendo con algo peligroso… pero