— Don Ares, ¡por favor!,¡se lo suplico!—
Grandes lágrimas salían de los ojos de aquel hombre. — Tengo una esposa y dos niños pequeños.
Steven Blair era el mayordomo de la mansión de Ares desde hacía ocho años;se había dejado ganar por la avaricia.
Esa mañana el muy ladino había llamado por teléfono a Don Humberto Parker que era uno de los miembros de las familias de mafiosos más famosos.
— Don,Ares acaba de salir,va en el Mercedes,le coloqué el dispositivo que usted me dio.
Alessandro cuyos p