Selene abrió la puerta, Ares le entregó un ramo de rosas rojas.
—¡Flores para una flor!—Añadió con una sonrisa.
Selene le saludo sin mucho entusiasmo.
— Buenos días,Ares.
No le agradeció por el detalle; su mirada serena se clavó en su exmarido quien vestía de negro. Ese color le sentaba bien y le hacía ver más apuesto.
El aroma de las flores le acarició el olfato, inhaló por un momento la fragancia.
Le invitó a pasar, pero antes le recordó que nada había cambiado entre ellos.
—No te hagas ilu