En una tarde que parecía tranquila,la rutina en la mansión Balmore se vio interrumpida por uno de los escoltas.
El hombre había visto a una mujer pegada al portón eléctrico de la entrada.
La dama estaba vestida con unos jeans ajustados y tenía puestos unos lentes oscuros.
Cuando se percató de que su presencia había sido descubierta se echó a correr.
—¡Alto mujer!,¡Detengan a esa tipa,es una espía.
Ares, que había regresado del cementerio con el ánimo caído, había dispuesto no tratar nada de tra