Por algo se dice que la curiosidad mató al gato y que es mejor no buscar lo que no se ha perdido.
Ares se pasó la noche en vela tratando de hacer memoria de sus enemigos del pasado.
Por más que se esforzaba no podía asociar a ninguno con el Lince.
Tomó una humeante taza de té y se quedó absorto en sus pensamientos.
—¡Carajo!,ahora si que parezco una vieja chismosa,indagando en la vida del puto Lince.
—¡Me dijo algo señor!
Alessandro lo miró con preocupación.
—Quiero que me mandes a investigar