Por la mañana Ares salió a trotar;era su rutina favorita para calmar sus pensamientos.
Deseaba con todo su corazón buscar a Selene,más sabía que no debía hacerlo.
No se necesitaba ser muy inteligente para saber que todos sus movimientos eran monitoreados por el Lince.
Ares no se esmeró en ocultar la mala voluntad que le tenía al nuevo socio.
Su duda interna era saber si era el único en ese círculo mafioso que detestaba al fulano.
Su celular sonó y atendió de inmediato,la voz autoritaria del