Selene permaneció inmóvil ante las embestidas salvajes y caricias ardientes de su marido.
Miró hacia el techo y trató de disimular que lo estaba disfrutando,fue tanta su indiferencia que el lívido de Ares se esfumó.
El hombre se apartó a un lado de la cama meditando en un sentimiento confuso.
“Por poco y me entrego al placer,él es vulnerable en el lecho,debo aprovechar su debilidad”.-Suspiró aliviada.
Al verla callada Ares no se atrevió a preguntar qué le pasaba,era obvio que él se había apres