Nuestra última noche en Italia coincidió con el cierre del Festival de la Cosecha. Ya llevábamos casi dos horas en la fiesta, paseando entre puestos de comida, vinos locales y artesanías. El festival estaba aún más animado que la primera noche, con músicos tocando en cada esquina y jóvenes bailando en las calles empedradas.
Christian se veía completamente relajado —más tranquilo de lo que jamás lo había visto en Argentina. Conversaba en italiano fluido con los lugareños, muchos de los cuales lo