El último día en Italia estuvo lleno de despedidas. Despedida de la villa, con sus frescos en el techo y ventanas que enmarcaban vistas de postal. Despedida de Lucia, que me abrazó como si fuera familia de toda la vida, susurrándome bendiciones en italiano y entregándome un pequeño paquete que contenía, descubrí después, un conjunto de especias de la Toscana "para cuando extrañes esto". Despedida de Bianca, que prometió visitarme en Argentina pronto.
Sobre todo, despedida de la versión de nosot