~ NICO ~
La recepcionista miró la pantalla, después a mí, y vi en su expresión ese segundo de evaluación que todo mundo hace cuando la urgencia no es la propia urgencia.
—Un momento, señor —dijo.
Sentí la mano de Bianca en la mía, firme, como si me estuviera sosteniendo en el suelo. No la miré. Si la miraba, iba a quebrarme de un modo que no podía.
La recepcionista hizo un gesto a una enfermera en el pasillo. La enfermera vino rápido.
—Voy a acompañarlos —habló.
No pregunté hacia dónde, so