~ BIANCA ~
Habían dicho veinticuatro a cuarenta y ocho horas.
Repetí ese intervalo mentalmente tantas veces que se volvió una especie de reloj interno. Un reloj de tensión: la sensación constante de que algo podía pasar en cualquier momento, de que la línea de tiempo ya no era mía.
Veinticuatro a cuarenta y ocho horas para que la investigación siguiera después de que las pruebas fueron presentadas.
Lo que significaba que la llamada podía venir en cualquier momento.
Todavía no le había conta