~ BIANCA ~
El teléfono todavía estaba en la mano de Nico cuando se levantó de golpe. La manta cayó al suelo y casi tropecé con ella, pero él ya me estaba jalando del pulso, ya estaba abriendo la puerta, ya estaba yendo.
Tomé mi bolsa, más instinto que lógica. En el pasillo, sentí el corazón latiendo en un lugar equivocado de mi cuerpo, como si hubiera bajado al estómago.
—¿Qué pasó? —pregunté, ya en el elevador, la voz cortada.
Nico negó con la cabeza.
—No dieron mucha información —respondi