Cuando llegué al café, Alex ya me estaba esperando en la misma mesa de la última vez. Se había arreglado más de lo normal —cabello perfectamente peinado, camisa social azul, ese perfume que solía usar cuando quería impresionarme. Era obvio que había venido con segundas intenciones.
—Zoey —se levantó cuando me vio, intentando besarme en la mejilla, pero me alejé.
—Alex —respondí secamente, sentándome sin ceremonias.
—Te ves hermosa —dijo, su sonrisa cargada de nostalgia y algo que reconocí com