Christian estaba inclinado sobre la mesa de la sala desde hacía más de dos horas, analizando meticulosamente los archivos que Alex había conseguido de la computadora de Elise. Discos duros, impresiones de e-mails, contraseñas y logins, backup de conversaciones, capturas de pantalla de transferencias bancarias —una verdadera montaña de información esparcida frente a nosotros como piezas de un rompecabezas complejo y perturbador.
—¿Descubriste algo? —pregunté, acercándome con dos tazas de café hu