~CHRISTIAN~
Sentado en el asiento trasero del auto de Marco, ajusté el pequeño receptor en el oído por tercera vez en los últimos cinco minutos. El sonido estaba claro —podía escuchar perfectamente la conversación entre Zoey y Alex a través de la grabadora que ella llevaba en el bolso. Pero eso no estaba haciendo nada para disminuir mi ansiedad.
—Relájate, che —Marco murmuró desde el asiento del conductor, observándome por el retrovisor—. Pareces un stalker neurótico.
—Cállate, Marco —respondí entre dientes, manteniendo los ojos fijos en la ventana del café donde podía ver las siluetas de Zoey y Alex.
—Tiene razón —Anne se volteó en el asiento del pasajero, una sonrisa divertida en el rostro—. Estás prácticamente comiéndote las uñas. Es casi tierno.
La voz de Alex resonó clara en el receptor, cargada de un tono irritante que me hacía querer golpearlo.
"Zoey, estás hermosa. Siempre supiste cómo volverme loco, ¿verdad?"
Cerré los puños involuntariamente.
—Wow —Anne silbó bajito—.