Dos días después de la revelación sobre Elise y el auto de Alex, todavía estaba procesando todo lo que habíamos descubierto. Christian había pasado la mañana al teléfono con Marco, discutiendo los próximos pasos de la investigación, mientras yo intentaba mantener una rutina normal —o al menos lo que quedaba de normalidad en nuestras vidas.
Lo observé desde la puerta del cuarto, notando cómo se movía con más fluidez, sin la rigidez de los primeros días después del accidente. Los moretones en el