Capítulo 11: Ni modo, es lo que toca.
Dante cerró la puerta del Lexus de un golpe.
El motor siguió encendido.
La calle entera pareció retroceder ante él.
Ariadna lo vio venir y lo único que pensó fue mierda.
Así, en minúsculas, sin pausa ni aire.
Mierda.
El guardia del club bajó la mano de la escopeta apenas reconoció al hombre que se acercaba. Nadie con dos dedos de frente se metía con un Volkov.
Dante caminó sin prisa, las manos en los bolsillos del abrigo oscuro, el cabello algo revuelto por el viento, y una expresión que mezcla