La mañana llegó más rápido de lo que Dante hubiera querido.
Por primera vez en mucho tiempo había dormido bajo el mismo techo que sus dos hijos, y aun así apenas consiguió descansar unas horas. Los hábitos adquiridos durante los últimos años eran difíciles de romper. Seguía despertando varias veces durante la noche para comprobar que Amelia estaba bien. Seguía reaccionando ante cualquier ruido extraño. Seguía teniendo la sensación de que algo podía salir mal en cualquier momento.
Durante años a