Salir de la mansión resultó más difícil de lo que Ariadna esperaba.
Los periodistas seguían apostados frente a la propiedad como si estuvieran esperando ver salir un cadáver. Apenas Wilson sacó la camioneta negra del garaje lateral, varias cámaras comenzaron a moverse hacia ellos inmediatamente. Ariadna se hundió un poco más en el asiento mientras observaba cómo algunos reporteros levantaban los teléfonos y comenzaban a grabar.
—Dios… —murmuró cerrando los ojos un segundo.
Wilson mantuvo ambas m