Ariadna volvió lentamente la mirada hacia la ventana mientras intentaba respirar con calma. Afuera, detrás de la verja de la mansión, los periodistas seguían apostados como aves esperando carroña. Las cámaras continuaban apuntando hacia la casa incluso a plena mañana, y aquello solo aumentaba la sensación de encierro que le apretaba el pecho.
Akira seguía teniendo el control.
Incluso después de todo.
Porque había llamado cuando quiso, había dicho exactamente lo que necesitaba decir para destrui