Una vez que Suzanne, la nueva ama de llaves, se instaló en el penthouse y comenzó a organizar las cosas con una eficiencia silenciosa, Ariadna intentó recuperar un poco de normalidad. Se dispuso a pasar tiempo con Alexei en la amplia sala de estar, tratando de que el niño no sintiera la tensión que flotaba en el aire. Mientras tanto, Dante no perdía el tiempo. Se encerró nuevamente en el estudio y llamó a un viejo amigo de sus años de juventud en Francia. Tras una breve conversación, consiguió