El día después de la conversación en la cafetería, Ivy no llamó a Darien.
Tampoco llamó al segundo día.
Se despertó el martes con la determinación de olvidar todo aquel asunto absurdo, de enterrar la propuesta en algún lugar profundo de su memoria y seguir adelante con su vida, aunque su vida ya no incluyera la universidad.
Se vistió, se hizo un café, y se sentó frente al ordenador con la intención de buscar trabajos de tiempo completo.
Cualquier cosa. Camarera, dependienta, recepcionista. Lo