El ático de Darien Lawrence ocupaba toda la planta treinta y cuatro del edificio, y desde el momento en que Ivy cruzó el umbral, supo que había entrado en otro mundo.
No era solo el lujo. Era la precisión.
Todo estaba en su sitio, cada objeto colocado con una intención clara, como si el espacio hubiera sido diseñado por alguien que odiaba el desorden.
Los muebles eran de líneas limpias, colores neutros, ninguna concesión a la calidez.
Las ventanas ocupaban paredes enteras, ofreciendo una vis