La sede de Aldería Innovadora, en el corazón de la Ciudad de Oro, tenía un aire diferente. Las pesadas cortinas de la oficina del presidente habían sido retiradas, dejando entrar el sol. Los muebles oscuros y opresivos de Javier habían sido reemplazados por piezas modernas, claras, de madera sostenible. En la pared, donde antes colgaba un cuadro de un toro agresivo (el favorito de Javier), ahora había una fotografía ampliada de la finca del Valle en plena cosecha, con los trabajadores sonriendo