El aire en el apartamento seguro que servía de cuartel general olía a café fuerte y a tensión concentrada. Sobre la mesa del comedor, un monumento de papel se alzaba: el Informe Valdez-Castellanos. Luna y Diego Jr. daban los últimos toques, sus caras pálidas por la falta de sueño, pero con los ojos brillantes de determinación.
—Esta es la ruta del dinero —explicaba DJ, señalando un diagrama de flujo—. Del fondo de inversión de Aldería Innovadora, a la cuenta pantalla en Caimán, y de ahí a la co