"El Paraíso" no tenía letrero luminoso. Su entrada era una puerta de bronce sin marcar, escondida en el callejón trasero de los restaurantes más exclusivos de la Costa Esmeralda. Solo el zumbido sordo de la música y el paso de hombres con trajes caros y mujeres en vestidos que valían una fortuna delataban su ubicación. Luna y Elena, vestidas con elegancia discreta (un pequeño vestido negro y un conjunto de pantalón y blusa de seda, respectivamente), pasaron el control de seguridad con una fals