La decisión que había tomado bajo la luz cálida de las velas dejó de ser una idea romántica en el momento en que Valentina abrió su computadora y se sentó en el living, mientras Agustín armaba una torre de bloques en la alfombra.
Comenzó a escribir el anuncio con cuidado, pensando cada palabra. No buscaba solo ayuda. Buscaba confianza. Buscaba tranquilidad. Buscaba a alguien que pudiera entrar en su casa sin alterar el equilibrio que tanto les había costado construir.
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SE BUSCA NIÑERA