El amanecer de la cuarta semana llegó teñido de un gris melancólico sobre la capital de Aethelgar. El invierno comenzaba a retirarse lentamente, dejando paso a una brisa fría que agitaba las copas de los árboles. En los campos exteriores, la nieve comenzaba a derretirse, revelando la tierra húmeda y la flora marchita que aguardaba el cambio de estación. En los niveles inferiores del palacio, la Princesa Aurora y el Duque Alistair Blackwood daban por concluida la misión bajo las sombras. Con la