La coronación de Caspian fue un auténtico estallido de luz tras la asfixiante oscuridad de la ocupación. El Gran Salón del Palacio Real resplandecía bajo la luz de miles de velas de cera pura y el aroma embriagador de los lirios blancos que adornaban cada columna de mármol. Tras la solemne ceremonia oficial, se celebró un banquete privado, un espacio de alivio reservado solo para la alta nobleza y los amigos más cercanos que habían sobrevivido a la tormenta.
Alistair y Elowen compartían una mes