El estruendo ensordecedor del acero chocando contra el acero llenó el gran salón, rebotando en las bóvedas de piedra. Caspian no esperó a que los soldados de Valdor se acercaran para rodearlos; se lanzó directamente contra Vane con una furia ciega y suicida. El choque violento de sus espadas soltó una lluvia de chispas que, por breves instantes, iluminaron el rostro desencajado del príncipe, quien veía cómo su mundo se desmoronaba en una sola tarde.
—¡Aurora, Elowen! ¡Corran! ¡Salgan de aquí ah