El silencio en los aposentos reales ya no era de derrota, sino de una calma gélida y letal. Caspian permanecía de pie frente al gran ventanal, observando las luces de la capital, pero sus ojos ya no buscaban el bosque; buscaban justicia. A su lado, Aurora no lloraba ni se lamentaba. Ella sostenía un mapa del palacio y una lista de nombres que había obtenido de los archivos secretos de la Cancillería. 🏛️💎
—Caspian, deja de mirar hacia afuera como si esperaras que el viento te traiga el perdón