El camino hacia el Norte no era una ruta, era una prueba de resistencia. Gael, el guardia de confianza, cabalgaba bajo el manto de una tormenta que parecía querer ocultar sus huellas de los espías de Monterro. Llevaba el anillo de la difunta Reina cosido en el forro de su bota y el mensaje de Aurora grabado en su memoria. Cruzó ríos crecidos y senderos de contrabandistas, evitando las postas oficiales donde los hombres del Duque de la Cancillería vigilaban cada movimiento. 🐎💨
Tras seis días d