Caspian no se marchó tras el primer rechazo. Durante 20 días y 20 noches, el Rey del Zafiro durmió sobre la tierra húmeda, a pocos metros de la choza podrida donde los De la Fuente intentaban sobrevivir. No usó su autoridad para irrumpir, ni envió guardias para forzar la situación. Se dedicó a trabajar con una humildad que nadie hubiera esperado de un soberano: cargó leña bajo la llovizna, reparó el techo agujereado y consiguió medicinas y alimentos frescos, dejándolos en el umbral cada mañana