La noticia de la desaparición de Camila López llegó como un golpe inesperado.
Era la mañana siguiente a la reunión con la junta. Lia y Alejandro desayunaban en la terraza cuando el teléfono de Daniel Torres sonó. Alejandro contestó en altavoz.
—Señor Valtierra, tengo noticias graves —dijo Daniel con voz urgente—. Camila López ha desaparecido. Anoche abandonó su apartamento, borró sus cuentas bancarias principales y dejó una nota en su oficina: “Esto no termina aquí. Pronto verán la verdad”.
Lia