Capítulo 29 – El silencio que deja huella
Madison estaba en su casa esperando desde hacía más de una hora, pero sentía que el tiempo no avanzaba en lo absoluto. Cada pocos segundos miraba el teléfono y luego hacia la puerta. Así de esa manera lo seguía haciendo sin descanso, pensando que Rowan debía de llegar en cualquier momento. Eso era lo que ella se repetía en su mente todo el tiempo.
Esa tarde había sido distinta para ella. Alina había insistido en ayudarla a arreglarse “como debía hacerlo